viernes, 26 de abril de 2013

'No soy política': esposa de Aristóteles Sandoval


Mural Guadalajara,  México (26 abril 2013).- "No soy política ni oradora, soy una mamá, ama de casa, tratando de trabajar por las familias", así se describe Lorena Jassibe Arriaga, presidenta del DIF Jalisco.

Su espontaneidad se nota cuando un niño se acerca y no duda en ponerse en cuclillas para estar a su altura. Saluda de nombre a muchos de los beneficiados y trabajadores del DIF, quienes le agradecen el gesto con una sonrisa y un abrazo.


Son las 9:00 horas del miércoles y Arriaga baja las escaleras de su casa. En una mano sostiene un fólder y una mini iPad y en la otra un pantalón.

Sale al jardín y acaricia a su "princesa bebé", "Clarita", una perrita que le regalaron porque era maltratada, por eso es algo tímida, dice.

Tras lavarse las manos, camina al refrigerador para sacar unas fresas y yogurt natural. Pica la fruta, la pone en el plato y alista su desayuno, que debe terminar en el carro.

En los últimos dos meses, ha tenido que repartir su tiempo entre ser esposa, madre y presidenta del DIF Jalisco.

El día debe alcanzar para preparar la ropa y el desayuno para su esposo e hija, hacer ejercicio y detectar las necesidades sociales del Estado, por lo que toma unas vitaminas que la ayudan a mantenerse activa.

Ni Giovanna, su hija de 11 años, ni Jorge -como llama a su marido-, perdonan un desayuno hecho por ella.

"Dicen que no sabe igual así sea una quesadilla", afirma con orgullo.

Su camioneta es oficina, guardarropa, vestidor, comedor y sala de juntas.

El teléfono no deja de sonar. Confirma su asistencia a un evento, precisa el horario de una reunión, ayuda y aconseja a una amiga, pregunta por la salud de su hermana, pide que lleven a Giovanna a casa para comer y organiza su agenda de los próximos días.

Sus guardaespaldas ya forman parte de su familia, indica, y está tan acostumbrada a ellos que no los nota. Su gente más cercana prefiere que sean mujeres.

El trajín diario no le impide hacer una pausa de tres segundos para persignarse cada vez que un templo se atraviesa en su recorrido.

Se califica como una persona honesta, sencilla, trabajadora. Si dice sí, es sí, si dice no, no hay algo que la haga cambiar de opinión. Admite que en el día a día no se maquilla y sólo lo hace en ocasiones especiales.




Privilegia Lorena valor de la familia

Mural Guadalajara,  México (26 abril 2013).- "No soy política ni oradora, soy una mamá, ama de casa, tratando de trabajar por las familias", así se describe Lorena Jassibe Arriaga.

Su espontaneidad se nota cuando un niño se acerca y no duda en ponerse en cuclillas para estar su altura.

También hay muestras en sus discursos, cuando debe improvisar ante una respuesta inesperada.

"¿Cómo están?", pregunta la presidenta del DIF Jalisco a los niños que asistieron a la inauguración de unos talleres.

"Bieeeen", responden un poco desganados. Arriaga les cuestiona si desayunaron. Ellos contestaron al unísono ¡no!

"¡Ay, qué caray!, entonces vamos dándole celeridad a esto".

Son las 9:00 horas y Arriaga baja las escaleras de su casa. En una mano sostiene un folder y una mini iPad y en la otra un pantalón.

Sale al jardín y acaricia a su "princesa bebé", una perrita que le regalaron porque era maltratada, por eso es algo tímida, dice.

Tras lavarse las manos, pica unas fresas y las mezcla con yogurt natural.

Da tres cucharadas y toma una decisión: desayunar en el camino.

En los últimos dos meses, ha tenido que repartir su tiempo entre ser esposa, madre y presidenta del DIF.

El día debe alcanzar para preparar la ropa y el desayuno para su esposo e hija, hacer ejercicio y alistarse para detectar las necesidades sociales en los Municipios.

Ni Giovanna, su hija de 11 años, ni Jorge —como llama a su marido—, perdonan no comer un desayuno hecho por ella.

"Dicen que no sabe igual, así sea una quesadilla", afirma con orgullo.

Esta despierta desde antes de las 6:00 horas, cuando dedica 20 minutos a hacer ejercicio en la elíptica. Después es momento de despertar a la niña, prepararle el desayuno y alistarla para ir a la escuela. Luego, toca el turno de atender a su esposo y a ella. Por eso, muchas veces no hay tiempo para tomar el primer alimento del día con tranquilidad en casa.

Su camioneta es oficina, guardarropa, vestidor, comedor y sala de juntas. El teléfono no deja de sonar. Confirma su asistencia a un evento, precisa el horario de una reunión, ayuda y aconseja a una amiga, pregunta por la salud de su hermana, pide que lleven a Giovanna a casa para comer y organiza su agenda de los próximos días.

"Las comidas son de mi hija, procuro darme el tiempo para comer y cenar juntas".

Además, la niña la acompaña, en la medida de lo posible, a las actividades que tiene, lo que, asegura, le ha ayudado a darse cuenta de lo afortunada que es.

"Mi hija puede ver cuál afortunada es ella, porque tiene a sus papás juntos y tiene muchas posibilidades".

Esto, revela, la ha motivado a formar un voluntariado infantil que acuda a los albergues a leerle a los niños, a jugar con ellos, a interactuar y salir con ellos.

"Mi Giovas está organizándose un voluntariado infantil, entonces, con las amigas van a empezar y van a ir, por ejemplo, los sábados a los albergues a pasear niños, a leerles, a darles de comer".

En el vehículo, tiene lista una muda de ropa, pues a veces debe asistir a una inauguración en representación del Gobernador, Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, y enseguida convivir e interactuar con grupos de niños.

El trajín diario no le impide hacer una pausa de tres segundos para persignarse cada vez que pasa frente a un templo.

Se califica como una persona honesta, sencilla y trabajadora. Admite que en el día a día no se maquilla y sólo lo hace en ocasiones especiales.

"Soy una apasionada del derecho, me encanta convivir con mi hija, con mi esposo, me gusta leer, me gusta ir al cine, creo que soy una persona alegre, me gusta divertirme. Soy muy simple, no soy nada complicada y soy muuuy sincera, si te digo sí, es sí, si te digo no, es no".

A lo largo de los años, ha aprendido a separar el trabajo del hogar y cuando está con su esposo, las charlas son en torno a la educación de Giovanna, la colcha que ya está vieja, la perrita o la familia.

"Eso nos ayuda a despejarnos y a que nuestro hogar sea un refugio", comenta.

"Cuando queremos tratar un tema del DIF con el Gobernador, le hacemos cita, y vamos a su oficina y le planteamos la problemática del DIF y de nuestro Estado, pero en la casa, no".

A las 14:00 horas, Arraiga va camino a un albergue a entregar unos juguetes. Es su último evento antes de ir a comer con Giovanna. En el trayecto, justo pasando frente a la Catedral, releva un deseo: volver a ser madre pronto.

"Sí me gustaría (tener otro hijo), dos en realidad", admite.

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